El Café de Oriente está situado en uno de los enclaves, a mi juicio, más bellos de Madrid. Sus ventanales y su terraza, fumigada con vapor de agua en verano, observan impávidos el Palacio Real y los jardines de la Plaza de Oriente. Es un local con historia cuyo nombre se asocia rápidamente a los entresijos de la ciudad que a todos nos une. El inmueble actual se erige sobre los restos del Convento de San Gil del S: XVII, y algunas de las dependencias de entonces son ahora sus salones. El café-restaurante actual fué levantado en el S. XIX por el Grupo Lezama.
De sus comidas tan solo puedo informaros acerca de que tienen todo tipo de menús (mediodía, ejecutivo, noche, degustación…) y de que una velada completa puede rondar los 50-60 euros fácilmente. Personalmente nunca he consumido en el Café de Oriente nada más lejos de un café o un té, que también salen bastante más caros que en lugares más corrientes, pero que quizá el encanto y la tradición del lugar y la distinción con la que son servidos, merecen la pena. El interior es un homenaje al estilo clásico de tiempos pasados que sobreviven en pocos lugares tan pintorescos como éste.



