
Llevo toda mi corta vida escuchando que los caramelos La Violeta son la golosina por excelencia de Madrid. La bombonería La Violeta de la Plaza Canalejas 6 mantiene hoy en día la fachada original de madera (restaurada) que lucía en 1915, fecha en la fué inaugurado tan emblemático local. Wikinvestigando me entero de que los caramelos de violeta no son exclusivos de Madrid sino que también se producen en ciudades como Touluse o Calatayud.

Aparte de caramelos también venden frutas escarchadas, bombones, té de violeta o marrón glasé, pero el predilecto de los madrileños no deja de ser el caramelo. Lo encontrarás en toda clase de recipientes, de todos los tamaños, formas y precios. Es probable que también lo encuentres en algún postre atrevido, ya que hace algunos años los reposteros y gastrónomos más vanguardistas recuperaron el sabor a violeta para sus platos. La Violeta cuenta con un montón de clientes fieles entre los madrileños y, más fieles si cabe, entre los visitantes esporádicos de Madrid que vienen con recados de familiares y amistades y no pueden pasar por la ciudad sin una visita obligada por la tienda de la Plaza Canalejas que, por cierto, ¡no llegó a cerrar ni durante la Guerra Civil!. Yo me acerqué para rememorar estos caramelos que han ido apareciendo aquí y allá en muchas situaciones y me llevé dos pastilleros muy cucos de violetas (recipiente de menor tamaño), con 10 o 12 caramelos cada uno por 1,20€. Me quedaron unos regalos muy pitiminís.