
Quería terminar abril con un local bonito, nuevo, prometedor. Un restaurante casi por estrenar, con tan solo dos meses funcionando bajo el Arco de Cuchilleros, en la calle Cuchilleros 3, a una zancada de la Plaza Mayor. Kitchen Stories llega pisando fuerte, siendo complicado encontrar mesa los fines de semana sin reserva (91 366 97 71). No se trata de un restaurante al uso, sino de un moderno establecimiento en el que, si bien la restauración es la oferta principal, cuentan también con un espacio para tomar copas y una sofisticada tienda de deliciosidades, entre las que destacan las mermeladas, los chocolates, las golosinas y el pan. Centrándonos en el modo restaurante de Kitchen Stories, cuentan con salones para fumadores y no fumadores, decorados al estilo Maison Blanche (los propietarios son los mismos). Los comedores están algo encajonados, los techos demasiado bajos. Tienen una terraza en la calle paralela a Cuchilleros, la calle Toledo, por la cuál también se accede a la tienda.


Me ha llamado la atención la numerosa plantilla, algunos de ellos armados con walkie talkies. El servicio ha sido bueno. Me temo que la comida, sin embargo, solo la calificaré de regular. Hemos pedido un hummus con pan de pita crujiente (3,90 €) que no estaba muy fino, un foie micuit (7,90 €) cuyo 50% era la parte amarilla grasa que en principio no está pensada para comer, un tartar de salmón sobre blini (6,90 €) que nos ha dejado indiferentes (plato de salmón troceado junto con tomate, pimiento y cebolla sobre una tortita fina de origen ruso, el blini) y un magret de pato con salsa de frambuesas (8.90 €) que quizá ha sido lo mejor, pero que ni la calidad de la carne ni de la salsa permanecerán en mi memoria. Cuando nos traían la carta de postres nos hemos dado cuenta que se nos habían quitado las ganas. A su favor hay que señalar que la variedad de los platos es suficiente para satisfacer todos los gustos y que la presentación está cuidada.



En la entrada figura la siguiente frase: “Hemingway never ate here”. Desconozco el significado de la misma como desconozco el futuro que le aguarda a este ambicioso proyecto. Los precios son asequibles, pero deberían ingeniárselas para que la calidad de los platos no se resintiese y alcanzar un punto óptimo. Sobre la mesa flores naturales y el baño tan pequeño que desde el momento en el que entrabas y dando igual donde te posicionases, el secador de manos te detectaba y zumbaba como un demonio. A ver cuanto les dura lo atractivo de la novedad.
- Comida: 5,5
- Local: 6,5
- Servicio: 7
- Precio: 6,5
- Nota dGusto: 6















