Dejar de lado la tradicional cocina checa de Praga es perderse uno de los encantos de una ciudad a la que aparentemente le sobran. Los platos más típicos de la ciudad suelen ser muy contundentes, oscilan entre los 6 y los 12 € y suelen ser combinados de carne y guarnición. Respecto a la carne, lo más abundante es el cerdo aunque merece la pena probar el pato y el jamón de Praga (que en una receta típica aparece mezclado con rábano picante y nata montada). Suelen ser preparados al horno o en guisos en los que las salsas suelen ser excelentes y sabrosas. Las guarniciones son otro de los elementos imprescindibles. A mí el que me maravilló y desde que lo probé no podía faltar en la comida era el knedliky de pan, rebanadas de pan semicrudo que a veces incluyen algún fruto seco. Los knedlikys de patata también estaban curiosos, muchos de ellos mezclados con ajo. El puré de patata, la col, el choucrut, la lombarda o la cebolla son acompañantes rutinarios de las carnes.
La cocina checa adolece de la presencia de frutas y verduras y hasta hace no mucho el vegetarianismo no era bien comprendido por los nativos. Lo que si es fácil encontrar en las cartas es un apartado de sopas y una amplísima oferta de cervezas de las que destacaría la checa Pilsner Urquell, facilona y en el mercado desde 1842. Desde Karlovy Vary llega también el Becherovka, licor de más de 30 hierbas y raíces ligeramente amargo, que no llegué a probar. Por cierto, que uno de los mayores atractivos de Praga para muchos es el precio de la cerveza, ya que no es difícil hacerse con medio litro por 1,5 €..
Ahí van las fotografías.

Los goulash (de origen húngaro) suelen ser picantes..




1. Cerdo, 2. Pato, 3. y 4. Ternera

Exquisito jamón de praga con espinacas a la brasa

Sopita de carne y tomate


septiembre 4, 2009 a las 3:27 pm
Divertido post, sobre todo lo de los puestecillos cutres XD… qué bonito es Praga, yo estuve hará 15 años (snif) y recuerdo las ubicuas rebanadas de pan al vapor… bueno, equivalen a nuestras patatas fritas, que también son comodín en las guarniciones. Recuerdo también poca variedad, aunque la comida que probé estaba rica.