Antes de hablaros abiertamente de la Taberna La Dominga, quiero sentar algún antecedente que hacía que mi interés por este local hubiese crecido desde hace algún tiempo. En primer lugar, saber que es la hermana gemela del otro restaurante homónimo de la calle Espíritu Santo 15 (con 4 añetes de edad) del que había oído y leído muchas y buenas críticas, pero que nunca había tenido el gusto de conocer. En segundo lugar, porque este nuevo proyecto se ubica en un local privilegiado, el que fué antarño hogar de La Carmencita, por el que recientemente pasó un restaurante italiano llamado Ottocento, y al que finalmente ha venido a parar La Dominga. Finalmente, su localización, en la calle Libertad 16, en pleno corazón de Chueca, en una de los cruces más valorados de Madrid, compartiendo esquina con otros localse de restauración apetecibles como Bazaar, Diurno o el Duende. Pero hoy toca hablar de La Dominga. Pongámonos a ello.
El proyecto corre a cargo de dos chefs argentinos, pero con motivación e inspiración en la comida española, mediterránea. Ellos mismos han definido su gran interés y pasión por ofrecer platos tradicionales y caseros pero adaptados a los nuevos avances y sofisticaciones del momento, un equilibrio muy interesante que han logrado alcanzar en la mayoría de sus platos. Algunas de sus especialidades son el lomo de corvina con patatas panaderas, el osobuco de ternera a la naranja (fabuloso), el magret de pato con reducción, el revuelto de setas de temporada con trufa fresca (genial) o la entraña de ternera con salsa corvina.. en fin, por citar algunos. Su carta es verdaderamente interesante, apetecible y extensa. Cuenta a diario con un menú por 10,90 € y otro algo más especial por 18€. Últimamente también andan organizando degustaciones los domingos de alta cocina a precios asequibles, para los más interesados en conocer el local. Una buena opción, sin duda.
revuelto de setas de temporada con trufa fresca
osobuco de ternera a la naranja con puré trufado
El interior es cálido y se divide en dos salas. Es acogedor, se está cómodo y no presenta lujos, pero si una cuidada estética que pretende ser fiel al sabor de la ya agua pasada Carmencita, con azulejos recuperados de época y una barra de estaño con historia en su superficie. La atención amable, cercana y el servicio de los plantos puntual, junto a la generosidad de las raciones, su cocina casera y las calidades que se podían apreciar en algunas materias primas, son el colofón para convertir a La Dominga en una buena recomendación del blog y desearles mucha suerte en esta nueva andadura en el barrio de Chueca. Yo creo que van por buen camino..



