Archivo de 30 mayo 2011

Repetimos en.. Areia

mayo 30, 2011

El local Areia Colonial Chill Out es un espacio que desde siempre me ha merecido buena opinión, desde el primer día que lo conocí, o mejor dicho, desde que me hablaron de él y de sus célebres sofas o camas donde tomar algo sumido en una agradable comodidad. Cuenta con una ubicación privilegiada en Madrid, en la calle Hortaleza 92, a apenas 5 minutos del metro Alonso Martínez. La seña de identidad de Areia creo que ha sido siempre su concepto de espacio chill out, su carácter más bien nocturno y su nutrida carta de cócteles. Sus infusiones, su ambientación y su música también son ingredientes fundamentales del lugar. Nosotros hoy nos ocupamos de una nueva incursión de Areia, la gastronómica. ¿Habrán estado tan acertados con esta apuesta como con el resto de servicios que ofrecen?

Bueno, a modo de presentación podemos afirmar que Areia ha sacado una carta con varios menús de estilos árabes, indios, chinos, con varios precios (12 €, 15 € y 18 €) y con una relación de platos breve pero variada. A ellos se suman una serie de pinchos de carne o langostino y una también breve y deliciosa lista de tartas. Nosotros probamos los menús, concretamente las pakoras (rebozado de verduras), un plato de berenjena y tomate natural, la hamburguesa Yadida y la pastela. Y nos quedamos bien contentos, con la sensación de que Areia podía sumarse un acierto más a su propuesta de ocio, con unos sabores y calidad acordes con el lugar, que no desentonaban sino todo lo contrario, contribuían al exotismo y al carácter acogedor del local. Los platos no son para tirar cohetes, tampoco vamos a pasarnos de la raya, pero sinceramente, son bastante buenos y debido a lo especial del local, concretamente a su ambientación, hacen que sea muy recomendable dejarse caer por allí. Y tomad nota de lo dejarse caer, porque si tenéis el privilegio de comer en una de las camas que tienen preparadas.. la satisfacción puede multiplicarse por el número de cojines que encontréis a vuestro alrededor.

Hamburguesa Yadida en pan de pita y acompañada de una buena guarnición. La carne muy rica.

Conclusiones. Un acierto más. La opinión sobre Areia mejora. A tener en cuenta como oferta gastronómica de la zona, sobre todo siempre y cuando el cuerpo nos pide alimento gastronómico y alimento de otro tipo, del envolvente, del ambiente, del que te hace sentir cómodo. Y con todo esto, me gustaría acabar recordando que las mejores palabras se las lleva Areia a la hora de servir cócteles, así que sumamos y seguimos..

Mythos

mayo 23, 2011

Hoy toca restaurante griego, uno que por lo que he leído por Internet debe ser una de las referencias de la cocina griega en Madrid. Se halla ubicado en la calle Apodaca 20 en un local con dos plantas, en la que la primera sirve de recibidor y cocina y la de abajo, de comedor. No sé desde cuando lleva abierto, pero tiene toda la pinta de ser un restaurante con cierto recorrido a sus espaldas. Voy a comenzar destacando el trato, cercano, profesional y atento, expertos en su propia carta, lo cual es de agradecer para los que no conocemos tanto la gastronomía griega, y la calidad de su comida, así como su originalidad y autenticidad. La carta es muy extensa, por lo que no faltarán platos donde elegir. Es destacable su sección de carnes al carbón.

La degustación de entrantes. De izda a dcha y de arriba a abajo. Crema de aceitunas, crema rosa  de remolacha y huevas, crema blanca de huevas, crema de garbanzos, judiones con salsa, hojaldre de queso, hoja de parra con arroz, queso feta, hojaldre de espinacas, verduritas en salsa, yogur con pepino, crema de berenjena, crema de pimiento rojo y crema de feta, estas dos últimas con un toque picante.

El espacio he de reconocer que no era muy de mi gusto porque aunque en cierto modo era acogedor, me resultaba estrecho, falto de iluminación natural y con una decoración con motivos griegos que no terminaba de convencerme. Supongo que respecto a esto, bueno, como en todo, lo mejor es que cada uno juzgue por sí mismo. Del servicio, repito, que genial, rápido, y como dije antes, atento y profesional. Para una primera incursión en el restaurante Mythos es recomendable tirar por uno de sus platos de degustación, aunque comprobé decepcionado que no cabía la posibilidad de pedir una degustación que incluyera entradas y principales, sino que las degustaciones eran o solo de entrantes o sólo de carnes y principales. Me terminé decantando por la de entrantes (16,75€) que me resultó bastante buena y completa, y me dejo satisfecho, pues está pensado para dos personas. Os animo a leer el pie de foto explicando qué es cada cosa, y resaltar que me sorprendió el sabor de una de las cremas, blanca y hecha a bases de huevas de pescado, exquisita. Me quedé con muchas ganas de probar la musaka y algún otro plato, así que seguramente vuelva a por más en otra ocasión. De la musaka y otras recetas podéis leer cosas muy favorables por Internet.

No es especialmente caro, con una horquilla de precios de entre los 18-40 €, todo dependerá de postres, vinos, etc. A mí si que me ha convencido como un buen restaurante de cocina griega, con un buen trato y con una extensa carta por ir descubriendo poco a poco. Como últimos apuntes deciros que tienen otro restaurante gemelo en Francisco Silvela 30, llamado Milos y que ocasionalmente organizan alguna celebración mientras cenas, con música y bailes típicos. Para la próxima vez quizá sea buena idea intentar coincidir con esto..

Sinaa

mayo 16, 2011

El restaurante marroquí Sinaa de la calle Calatrava 22, entre La Latina y Puerta de Toledo, lleva casi 14 años abierto y sin embargo no he conseguido encontrar nada por escrito sobre él en Internet. No sé si por tanto se puede considerar ésta una exclusiva del blog. Me consta que es un restaurante conocido por los marroquíes que viven en Madrid, que llevan a sus salones celebraciones familiares y otras festividades, pero intuyo que es bastante desconocido por los madrileños, por lo que me alegro si consigo darlo a conocer un poco más a través de esta entrada. Se trata de cocina exclusivamente de Marruecos, de un negocio sencillo, atendido familiarmente y con una carta nada despreciable que va más allá de la tríada gastronómica clásica del cuscús, la pastela y el tayín. De verde fachada y con la posibilidad de llevarte la comida a casa, os animo a seguir leyendo sobre este hasta ahora desconocido local.

Al salón de Sinaa se entra atravesando la zona de la barra y llegando a un comedor en forma de “L”, algo estridente y estrecho para mi gusto, preparado para celebraciones “por todo lo alto”, pero al que no le falta la limpieza y el comfort de poder sentarse sobre unos silloncetes bien majos. También se pueden apreciar ciertos objetos de la decoración típicamente marroquíes. El servicio es amable y cercano y se preocupa por su hospitalidad y el bienestar de los clientes. A mí una de las cosas que más me gustó fué abrir la carta y encontrarme con una gran variedad de platos, pues después de haber transitado por varios restaurantes de Marruecos pensé que ya me los sabía todos.. y no. Encontré puvache de verduras, brewat de pollo (empanadillas de hojaldre de pollo), pastelas de pescado, tayín de merluza y gambas, zumos de frutas etcétera. La carta es muy extensa y los precios son razonables, tirando a baratos, teniendo en cuenta la cantidad de comida que traen los platos. Los entrantes, sin parecernos malos, nos dieron la sensación de que podían estar más finos (la crema de garbanzo y la de berenjena). Me sorprendieron para bien los brewat, que quedan recomendados, y la pastela, y creo que el cuscús de cordero también estuvo a la altura, aunque como un amigo comentó, se echaban en falta ciertos detalles del magnífico cuscús de Al Bahía. Voy a pronunciarme al respecto y decir que como restaruante marroquí de referencia me quedo en primer lugar con Al Bahía y en segundo con éste, con el Sinaa.

La pastela

Por tanto, contentos de haber conocido un restaurante que nos dejó satisfechos, donde la variedad de su carta y la generosidad de sus raciones se hacen bien patentes. Será una firme recomendación para todos aquellos que gustéis de la cocina marroquí pero que queráis seguir descubriendo platos nuevos y no quedarse en la sota, caballo y rey de siempre. Teniendo en cuenta que tampoco es un restaurante caro y que se puede estar agusto, os animo a conocerlo.

Repetimos en.. Home Burger Bar

mayo 12, 2011

Home Burger Bar es una de las hamburgueserías que está en boca de todos a la hora de hablar de cuáles podrían ser las mejores hamburguesas de Madrid. ¿Qué es lo que caracteriza a los tres locales de Home Burger? Su ubicación céntrica, su ambientación inspirada en el estilo americano y sobre todo la materia prima de sus hamburguesas, tanto de la carne como de los demás ingredientes, que llevan sus certificados de autenticidad ecológica. Y eso el paladar lo nota y lo agradece. Su carta, además, ofrece la posibilidad de tomarse tanto una hamburguesa clásica con bacon y queso como optar por alguna más gourmet (con ruló de cabra, etc. y otro ingredientes menos habituales en las hamburguesas), e incluso varias opciones vegetarianas. En esta ocasión conocemos su local nuevo de la calle Silva 25, esquina con Plaza de la Luna, y una de sus novedades, la Reggae Burger, acompañada de una bebida llamada Agua de Jamaica.

Reggae Burger.. ¿le hubiese gustado a Bob Marley?¡A mi, al menos, sí!

Mis impresiones ante la Reggae Burger son favorecedoras. Creo que es muy apropiado que sitios de este tipo renueven de vez en cuando la carta e introduzcan algunas novedades. Es una hamburguesa de carne de polloy pan especial, con fruta, lechuga, tomate y un toque picante que en conjunto da lugar a un grupo de sabores y sensaciones afortunados. Prefiero las clásicas, en las que se aprecia mejor la calidad de la carne de ternera, pero insisto en que introducir novedades de este tipo es de agradecer. El Agua de Jamaica es una bebida roja-rosácea, dulcísima y verdaderamente refrescante.. yo no la pediría para acompañar una hamburguesa, a pesar de que estaba bastante buena. Mejor la Cocacola y la Fanta. Los puntos negros se los llevan el local, al que le falta un hervor en la decoración y que aún está algo frío respecto a sus compañeros, y el servicio, excesivamente serio y poco simpático, a excepción de una camarera morena que si supo hacernos sentir cómodos. Así que misión cumplida. Aunque no sea un sitio barato (además, os recomiendo prescindir de todo aquello que no sean las hamburguesas y probar mejor la tarta de queso que el brownie), es un sitio con garantía de calidad y tocaba informar sobre sus novedades. Esperemos que dentro de poco haya nuevas cosas que contar.

Los Galayos

mayo 9, 2011

La historia de Los Galayos se remonta a 1894 como Casa Rojo, en la que tal vez por el poder adquisitivo del ciudadano de aquel momento, sólo se servían tapas y aperitivos. Con el paso del tiempo el local ha ido evolucionando constantemente, adaptándose a las nuevas necesidades y exigencias del público actual. Es un restaurante con sabor a historia, sirva como ejemplo y de gran interés histórico, la última reunión que mantuvo la generación del 27 (en la foto) antes de la guerra civil. Fue el homenaje que se celebró en este restaurante a Luis Cernuda, con motivo de la publicación de “La realidad y el deseo” el 29 de abril de 1936, ya que fue la última instantánea, antes de que la guerra civil provocara la trágica desaparición de alguno (Federico García Lorca) o la diáspora general. Hay restaurantes de este tipo por Madrid que merece la pena conocer aunque sea por los entresijos de su historia y los testimonios que podrían dar sus paredes si hablaran..

Hoy en día en Los Galayos nos encontramos un sitio tradicional, castellano 100%, pero no renegado del todo de la modernización y la puesta al día de los platos. El local merece la pena conocerlo bien, sus dos entradas, una por la Plaza Mayor y otra por la calle Botoneras 5, sus dos barras, sus dos terrazas y sus tres salones, el Duque (más rústico y de decoración cuidada), el Ávila (el más castellano de todos, con Don Quijote muy presente) o la Bodeguilla, un espacio fenomenal que traslada a los comensales a una auténtica bodega castellana de tiempos de Alfonso XIII. Los salones y las terrazas las ocupan todo tipo de clientes.. desde turistas, a funcionarios, bomberos, vecinos, comidas familiares, reuniones de empresa.. Es un lugar en el que es fácil encontrarse cómodo y escoger el ambiente adecuado.

Salón La Bodeguilla

De la carta merece la pena destacar las especialidades, que además han sido las que hemos tenido el privilegio de probar: los trigueros rebozados con alioli, las puntillitas con pimientos y huevo, el cocido madrileño en puchero (uno de los más populares de la capital) y la paletilla de cochinillo, exquisita, desde mi punto de vista inmejorable. La tarta de queso final, de elaboración casera, también merecedora de varios elogios a coro. Así que en general, la cocina fabulosa, generosa en las raciones, acertada en la presentación y apoyada en una buena elaboración y materia prima. En esta ocasión también tengo buenas palabras para el servicio, detallista, amable, simpático, atento, puntual.. por no mencionar que la posibilidad de comer en salón o en terraza, ahora que comienza el buen tiempo, es todo un lujo.

Cocidito madrileño en su puchero.. listo para servir

Cochinillo

Cualquiera que leyera esto podría pensar que los propietarios de Los Galayos me han sobornado para hacerles publicidad de su local, ya que todo son elogios y cumplidos. Y en cierto modo, si. Pero no ha sido exactamente un soborno, sino el brindarnos una auténtica experiencia gastronómica satisfactoria, un buen servicio y una profesionalidad en la que no hemos encontrado defectos o críticas por hacer. ¡Suerte, la nuestra!. Os animo, muy sinceramente, a compartirla.

Bismillah Sweet Shop

mayo 5, 2011

Hoy caemos en Lavapiés, en la calle Sombrerete 14, en un pequeño pero lucido escaparate de dulces y repostería pasquistaníes llamado Bismillah Sweet Shop. En el escaparate se exhiben desde algo parecido a nuestros turrones, a distintos bocados y pasteles de los colores y formas más diversos. Quizá los diferentes colores de la comida sea lo que más llamá la atención, su exotismo. Se trata de una tienda pequeña que funciona como take away y está especializada en recetas de repostería paquistaní, aunque también cuentan con bocados salados, vegetales y de carne, que a mí personalmente me parecen la mayoría suculentos. Suelen cobrar al peso o a 1€ la unidad, y en general os puedo asegurar que la sensación económica es que sale barato.. la sensación gastronómica es la de probar cosas de tierras remotas, de esas que no has probado nunca, que avivan la curiosidad y, en muchas ocasiones, estimulan el paladar y dejan satisfecho el cuerpo. Son amables y cuentan con una tienda más célebre en Aluche, a la que entró en una ocasión la Reina, como atestigua una foto que tienen colgada en la tienda de Lavapiés. Dado lo difícil que es encontrar en Madrid sitios de auténtica cocina paquistaní (no así de Bangladesh o India, que se pueden confundir), valoramos la idea de haber conocido este sitio, que gastronómicamente, recomiendo tomar en serio.


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